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Entradas

Huellas que desaparecen a nuestro paso

No somos nadie en este inmenso mar social. Nos desvanecemos como la ola cuando llega a la playa. Somos pasos que no dejan huella, desaparecen, se olvidan, mueren. Pero seguimos haciendo camino al andar, aunque no se note, aunque a casi nadie le importe. Somos un suspiro en el mundo, un acento inapreciable en una palabra, una mueca en tan solo un segundo. La vida pasa, y quizá no hacemos camino al andar. Solo transitamos. Lo que queda detrás ya es pasado. Y solo nos queda seguir avanzando. Dhecca
Entradas recientes

Agujeros cuadrados......

  Agujeros cuadrados, iluminados, calientes, incandescentes. Ventanas que desprenden luz y se abren de dentro a fuera. Ventanas desde las que mirar un interior totalmente desconocido. Dhekka

Sueño con unos ojos....

Sueño con unos ojos como estrellas, que nada los apaga. Sueño con unos ojos risueños que me lo dicen todo, y otras veces nada. Su silencio me condena, su brillo me calma. Deseo seguir tus ojos a donde vayan, y enfrente de ellos estaré yo,  como un fantasma. Dhecca

2 - Vudú Baby

  Era 20 de agosto; el verano se iba retirando poco a poco, no sin recordarnos que el calor iba y venía a capricho de la naturaleza. Le costaba irse, pero, irremediablemente, tarde o temprano cedería ante el empuje del otoño. Este 20 de agosto era una fecha para olvidar, porque hace algunos años  viví un infierno insufrible; soy una persona muy sentida en estos lances del amor que, como el verano, sucumbe tarde o temprano ante el empuje de la distancia emocional y el olvido impuesto y autoimpuesto. Este día por la mañana recibí una llamada inesperada de un buen amigo —de quien, por razones que no voy a explicar, no diré su nombre— para invitarme a una fiesta un poco extraña. Él sabe de mis correrías amorosas y también sabe que esta fecha del 20 de agosto es un día que desearía borrar de mi memoria para siempre. La fiesta en concreto era un Vudú Baby, un extraño evento posmoderno donde nos adentraríamos en el manejo de esta religión del África occidental, pero muy expandida por...

1 - Tengo 50 años y comparto habitación con una retroexcavadora

  Mi habitación es una habitación al uso. No tiene nada de especial salvo una ventana —como cualquier ventana—, una cama que ya tiene sus años y que siempre está desmelenada, y una televisión de esas finitas de marca desconocida que ni siquiera es una Smart TV ; es decir, una televisión miserable. Ah, y la ropa sucia por todas partes: unos calzoncillos sudados del deporte de la mañana en un rincón, una camiseta colgando del manillar de una bici estática llena de polvo,  desde hace días (bastante pestilente, a decir verdad) y algunos jerséis del invierno pasado colgados de las puertas del armario empotrado. Vamos, la estancia de cualquier joven de hoy en día. Lo que ocurre es que yo tengo ya cincuenta años. Puedo llevar viviendo en esta casa unos veinte años y jamás me había fijado en la retroexcavadora que ocupa la mitad de mi reino, es decir, de mi habitación, que es donde hago mi vida. Es algo extraño, ya que las visitas que han venido a los juegos de amor tampoco me habían ...

173 - El nuevo ciclismo de baja intensidad

  Es verano, tiempo de hacer gilipolleces que no haces durante el duro invierno. Este año me ha dado por arrastrarme por la carretera con mi bici Decathlon de más de veinte años y más de veinte kilos de peso, gracias a los extras añadidos por mí, como un transportín para las alforjas ( no confundir con la película Trainspotting, del director Danny Boyle ) y una pata de cabra que, por lo que sea, siempre se me caía al suelo. Total, si sumamos pesos, hay que añadir a esos veinte kilos el sobrepeso propio de los vicios adquiridos de engullir oreja y torreznos: puedo estar hablando de que desplazo casi cien kilos de nada. Por eso lo llamo «ciclismo de baja intensidad» , porque a la vez que das pedales arrastras la lengua por el asfalto. Soy hombre de carretera, si de ciclismo hablamos, porque en el campo, por lo que sea, siempre termino pinchando, que fue precisamente una de las causas por las que dejé este noble deporte. No es solo que pinchara todos los fines de semana que salía a pe...

172 - La UME, BRIF y demás medios del estado para combatir los incendios forestales

      En cada gran catástrofe resuena con fuerza una frase que se repite sin parar: «el pueblo salva al pueblo» . Lo escuchamos continuamente de boca de voluntarios que sienten que han estado solos ante la tragedia. Su labor es admirable, sin duda, pero seamos realistas: si el pueblo tuviera que salvar al pueblo, la mitad estaríamos muertos. Y lo decimos con claridad porque, aunque dos grandes unidades estatales de emergencia han estado desplegadas en el terreno, parece haber un gran desconocimiento sobre quién hace qué en este tipo de desastres. Para entender lo que ocurre en estas situaciones, conviene recordar cómo funciona la cadena de mando y qué competencias tiene cada estamento. La UME (Unidad Militar de Emergencias) —unidad de protección civil militarizada creada en su día por el Gobierno de Zapatero ante el desastre de gestión en esta materia por parte de las comunidades autónomas— y las BRIF (Brigadas de Refuerzo en Incendios Forestales) —creadas por el Ministe...

171 - Trabant, la joya automovilística de la Republica Democrática Alemana

  berlinconfidencial @kalterkrieg2 A ver, el Trabant no era la joya de la corona automovilística de la RDA ni podía competir con las prestaciones del popular Volkswagen "escarabajo" de la RFA. El Trabant tampoco era una necesidad perentoria para los ciudadanos de la RDA por mucho que te cuenten machaconamente los largos períodos de espera para adquirirlo. Pero, con largas esperas o no, el Trabant fue adquirido por miles de alemanes del Este para utilizarlo en el trabajo y en el ocio (por ejemplo, desplazarse hasta lugares de vacaciones como la playa de Warnemünde o el Lago Balatón, en Hungría, donde se veían multitud de familias con "trabbis" -apelativo cariñoso del Trabant-). Y, en cualquier caso, el sindicato FDGB proveía a los trabajadores de alternativas para viajar. Ir de Berlín Este a Hungría en un "pobretón" Trabant de 26 CV, cargado con la familia y la tienda de campaña, es cierto, era una odisea. Pero esos recuerdos crearon un vínculo emocional co...

170 - De la casa de huéspedes al hostels

La posmodernidad nos está regalando maravillas que yo creía ya extinguidas. Pero no. Hemos evolucionado de los piojos de las décadas de los 40, 50 y 60 a los piojos del siglo XXI: más gordos, inmunizados a la química, más sádicos y, por supuesto, diversificados en un catálogo infinito de nuevas especies. Pues bien, ese mismo progreso parasitario es el que está sufriendo el sector turístico, aprovechando el atontamiento generalizado de una humanidad anestesiada. Antes existían las casas de huéspedes: antros donde te alquilaban una cama y poco más, y que eran —hablando en plata— una auténtica mierda. Hoy los llamamos hostels . Son exactamente la misma porquería, pero con una capa de pintura pastel, cuatro muebles suecos de contrachapado y un marketing sobrealimentado de «buenrollismo». ¡Y el baño y la ducha compartidos en el pasillo! Como en las corralas madrileñas del año de la polka, pero pagando el precio de un hotel de tres estrellas. Lo fascinante es cómo nos venden esta indigencia ...

169 - 60 añazos de Radio Clásica: un oasis sonoro

60 añazos de Radio Clásica de Radio Nacional de España, nada menos. Mi idilio con esta emisora comenzó hace años, atrapado en las kilométricas e insufribles caravanas de la M-40 madrileña. Era el camino diario hacia esa otra tortura llamada "mundo laboral". Harto de sintonizar la SER, RNE, la COPE u Onda Cero, y cansado de escuchar las mismas tonterías de siempre, encontré en la música clásica mi balsa de salvación. Radio Clásica me conquista, sobre todo, en las noches de verano. Escucharla casi a oscuras, con la única compañía de las estrellas, una suave brisa cálida y —a ser posible— en posición horizontal, es un placer inigualable. Ahora bien, por las mañanas la cosa cambia. Hay una hora en la que se vuelve insufrible. Hablo de ese programa de peticiones donde la gente llama para pedir "cualquier cosa". Uno asume que, estando en la emisora que están, pedirán música clásica... pero qué va. El personal no se entera y te casca desde una habanera hasta cualquier tem...