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Entradas

4 - ECUMENIX

  No puedo más con las cosas que suceden por el mundo. Pongo las noticias de La 1 y solo hoy, es decir, lo de ahora: que Trump quiere medio mundo, que Netanyahu quiere quedarse con todo Oriente Medio, que Occidente está con Ucrania a pesar de ser un avispero de nazis. Aunque hoy es algo distinto. Hoy es uno de los días de la quincena en que como empanadillas. Empanadillas congeladas compradas en el Carrefour de casi aquí al lado, aunque hablar de aquí al lado en una gran ciudad lo mismo significa que dista un kilómetro y medio. Soy un ferviente y devoto fan de la empanadilla. Reconozco que son perversas para la salud, digo las industriales, pero, como he dicho antes, cada unos quince días me como una caja de la marca La Cocinera. Todo este vicio empezó en el Colegio Diocesano, en la ciudad de Ávila, donde estuve interno a petición propia durante un maldito año. Es un colegio de curas, sí, pero era un buen centro educacional. Las comidas y las cenas eran demenciales, por lo menos pa...
Entradas recientes

3 - Pedro, el informático de Melmac

  Toda una vida estaba metida en esa caja roja del demonio. Todo: fotos de mis padres, mías de pequeño, de mis amantes fugaces —aunque estas me daban igual, ya que solo verlas me hierve la sangre por las malas experiencias— e incluso documentos importantes. Pero nada, no había manera de entrar en su interior. No sé la razón por la que este maldito chisme había decidido que hasta aquí había llegado y, la verdad, estaba desesperado. Incluso tenía experiencias cercanas a la muerte de lo mal que una mierda de aparato podía hacerme sentir en mi apesadumbrada vida. Tenía, por una cuestión de supervivencia, que arreglarlo y la solución era fácil: llamar a mi amigo Pedro, que es informático y de los buenos, para que me dijera cómo hacerlo o que se viniera a casa, se tomara unas birras y me lo arreglara. Pero cada vez que viene me atraca la nevera y se bebe hasta el agua de los platos de los tiestos que están por casa, aunque, gracias a Dios, son pocos. Aparte de eso, es un pesado de narice...

1 / POESÍA CONTEMPORÁNEA POR DHECCA

  PRESO DE LA BELLEZA El color imprime mi carácter. La geometría me da armonía, y la luz me hipnotiza. Vivo preso de la belleza, enredado en sus cadenas, donde el tiempo no pasa y lo único que ocurre está en mis pensamientos. Pero no me importa. Ese es mi mundo, en el que quiero estar, en el que quiero morir. No atesoro riquezas, solo pensamientos. ------- ¿Qué haces? Me preguntas después de un largo olvido. Pensar en ti mientras leo, y mientras leo pienso en ti, todo a la vez, todo al unísono. Busco respuestas en la poesía, respuestas que jamás voy a encontrar, y las que encuentro no me satisfacen. La vida es una catarata de preguntas sin respuesta, de dudas, de análisis. Sigo leyendo mientras pienso en ti, sigo pensando en ti mientras leo. En esto ocupo mi tiempo, en eso entretengo mis días. ------- HUELLAS QUE DESAPARECEN A NUESTRO PASO so No somos nadie en este inmenso mar social. Nos desvanecemos como la ola cuando llega a la playa. Somos pasos que no dejan huella, desaparecen...

2 - Vudú Baby

  Era 20 de agosto; el verano se iba retirando poco a poco, no sin recordarnos que el calor iba y venía a capricho de la naturaleza. Le costaba irse, pero, irremediablemente, tarde o temprano cedería ante el empuje del otoño. Este 20 de agosto era una fecha para olvidar, porque hace algunos años  viví un infierno insufrible; soy una persona muy sentida en estos lances del amor que, como el verano, sucumbe tarde o temprano ante el empuje de la distancia emocional y el olvido impuesto y autoimpuesto. Este día por la mañana recibí una llamada inesperada de un buen amigo —de quien, por razones que no voy a explicar, no diré su nombre— para invitarme a una fiesta un poco extraña. Él sabe de mis correrías amorosas y también sabe que esta fecha del 20 de agosto es un día que desearía borrar de mi memoria para siempre. La fiesta en concreto era un Vudú Baby, un extraño evento posmoderno donde nos adentraríamos en el manejo de esta religión del África occidental, pero muy expandida por...

1 - Tengo 50 años y comparto habitación con una retroexcavadora

  Mi habitación es una habitación al uso. No tiene nada de especial salvo una ventana —como cualquier ventana—, una cama que ya tiene sus años y que siempre está desmelenada, y una televisión de esas finitas de marca desconocida que ni siquiera es una Smart TV ; es decir, una televisión miserable. Ah, y la ropa sucia por todas partes: unos calzoncillos sudados del deporte de la mañana en un rincón, una camiseta colgando del manillar de una bici estática llena de polvo,  desde hace días (bastante pestilente, a decir verdad) y algunos jerséis del invierno pasado colgados de las puertas del armario empotrado. Vamos, la estancia de cualquier joven de hoy en día. Lo que ocurre es que yo tengo ya cincuenta años. Puedo llevar viviendo en esta casa unos veinte años y jamás me había fijado en la retroexcavadora que ocupa la mitad de mi reino, es decir, de mi habitación, que es donde hago mi vida. Es algo extraño, ya que las visitas que han venido a los juegos de amor tampoco me habían ...

173 - El nuevo ciclismo de baja intensidad

  Es verano, tiempo de hacer gilipolleces que no haces durante el duro invierno. Este año me ha dado por arrastrarme por la carretera con mi bici Decathlon de más de veinte años y más de veinte kilos de peso, gracias a los extras añadidos por mí, como un transportín para las alforjas ( no confundir con la película Trainspotting, del director Danny Boyle ) y una pata de cabra que, por lo que sea, siempre se me caía al suelo. Total, si sumamos pesos, hay que añadir a esos veinte kilos el sobrepeso propio de los vicios adquiridos de engullir oreja y torreznos: puedo estar hablando de que desplazo casi cien kilos de nada. Por eso lo llamo «ciclismo de baja intensidad» , porque a la vez que das pedales arrastras la lengua por el asfalto. Soy hombre de carretera, si de ciclismo hablamos, porque en el campo, por lo que sea, siempre termino pinchando, que fue precisamente una de las causas por las que dejé este noble deporte. No es solo que pinchara todos los fines de semana que salía a pe...

172 - La UME, BRIF y demás medios del estado para combatir los incendios forestales

      En cada gran catástrofe resuena con fuerza una frase que se repite sin parar: «el pueblo salva al pueblo» . Lo escuchamos continuamente de boca de voluntarios que sienten que han estado solos ante la tragedia. Su labor es admirable, sin duda, pero seamos realistas: si el pueblo tuviera que salvar al pueblo, la mitad estaríamos muertos. Y lo decimos con claridad porque, aunque dos grandes unidades estatales de emergencia han estado desplegadas en el terreno, parece haber un gran desconocimiento sobre quién hace qué en este tipo de desastres. Para entender lo que ocurre en estas situaciones, conviene recordar cómo funciona la cadena de mando y qué competencias tiene cada estamento. La UME (Unidad Militar de Emergencias) —unidad de protección civil militarizada creada en su día por el Gobierno de Zapatero ante el desastre de gestión en esta materia por parte de las comunidades autónomas— y las BRIF (Brigadas de Refuerzo en Incendios Forestales) —creadas por el Ministe...

171 - Trabant, la joya automovilística de la Republica Democrática Alemana

  berlinconfidencial @kalterkrieg2 A ver, el Trabant no era la joya de la corona automovilística de la RDA ni podía competir con las prestaciones del popular Volkswagen "escarabajo" de la RFA. El Trabant tampoco era una necesidad perentoria para los ciudadanos de la RDA por mucho que te cuenten machaconamente los largos períodos de espera para adquirirlo. Pero, con largas esperas o no, el Trabant fue adquirido por miles de alemanes del Este para utilizarlo en el trabajo y en el ocio (por ejemplo, desplazarse hasta lugares de vacaciones como la playa de Warnemünde o el Lago Balatón, en Hungría, donde se veían multitud de familias con "trabbis" -apelativo cariñoso del Trabant-). Y, en cualquier caso, el sindicato FDGB proveía a los trabajadores de alternativas para viajar. Ir de Berlín Este a Hungría en un "pobretón" Trabant de 26 CV, cargado con la familia y la tienda de campaña, es cierto, era una odisea. Pero esos recuerdos crearon un vínculo emocional co...