Vivimos en la sociedad de los excesos deportivos. La gente quiere hacer deportes extremos, que no lo hayan hecho nunca nadie para ser únicos e irrepetibles y así nos va. Si uno hace un maratón, otros miles, quieren correr 80 kilómetros por El Gobi con medio litro de agua a las 2 de la tarde. Ahora hay competiciones ultra, ultra ultra, ultra ultra ultra y así hasta que la estupidez humana se lo permita ya que practicar estos excesos potencia dicha estupidez. Todos los seres humanos somos únicos e irrepetible por el hecho de serlo. No hace falta hacer el gilipollas para serlo o sentirlo, o para que los demás vean lo único que eres porque al final lo que sí estamos viendo el resto es tu grado de estupidez.
Palabras, solo palabras.