En España , la religión se ha transformado en un simple posicionamiento político . Por un lado, la izquierda reacciona con indignación; por otro, la derecha utiliza la fe como un proyectil contra los "rojos" o "zurdos" —este término que tanto gusta a los mamarrachos del siglo XXI—. Lanzan la religión para sacarnos de nuestras casillas, para herir, olvidando que dentro de la propia izquierda hay muchas personas católicas que se sienten profundamente dolidas por este uso partidista de sus creencias. El silencio cómplice de la jerarquía Sin embargo, el verdadero problema no es solo el uso que hace la política de la fe, sino la pasividad de la propia Iglesia . En lugar de prohibir o protestar enérgicamente contra esta manipulación malintencionada, la jerarquía calla. Permiten que lo sagrado se utilice para dividir, cuando el mensaje original del cristianismo es precisamente el contrario. Cuando veo a un grupo de energúmenos rezando el rosario frente a la sede del P...
Palabras, solo palabras.