Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como MI MADRE

163 - El club de la ducha

Llega la época estival —ese eufemismo para no decir que nos vamos a asar vivos— y el transporte público empieza a convertirse en una sucursal del mismísimo infierno. Cada tarde después de trabajar, metido en el vagón de metro, no puedo evitar ponerme nostálgico. Recuerdo cuando era chico y mi madre me llevaba a El Corte Inglés. Ella era muy de El Corte Inglés, las cosas como son. Nada más entrar, la planta baja te recibía con todos los grandes perfumes de marca del mercado. Aquello era una sinfonía de fragancias caras que me hacían viajar olfativamente por todo el globo. Para mí, aquello era el descubrimiento de un nuevo continente. Al fin y al cabo, yo era un zagal de pueblo cuyo mapa olfativo se limitaba, como mucho, a las vacas de David o de Santiago, o a las ovejas de Anselmo. Así que entrar allí suponía una depuración interior de mi cuerpecillo que me venía la mar de bien. Es más, cuando volvía al pueblo, los amigos me decían que traía "hasta mejor color". El poder del l...

144 - Oda a la lata azul: El ungüento que todo lo cura (y que casi nos cuesta la piel)

Olvidaos de la rueda, la penicilina o internet. El verdadero hito de la humanidad es la Nivea de lata azul . Si tienes más de 30 años, sabes de lo que hablo: ese objeto circular que en casa de nuestras madres no era una crema, era una religión. En mi época de infante, mi madre la usaba para TODO . ¿Que llegaba el verano? Nivea para protegerte del sol (aunque el concepto "factor de protección" no existiera en su diccionario). ¿Que te quemabas como un gambón en chiringuito? Más Nivea. Pero el nivel experto llegaba cuando las madres querían ponerse morenas: mezclaban la crema con Mercromina y se ponían a tostarse al sol. Aquello no era un bronceado, era una reacción química digna de Breaking Bad . Esta crema es la auténtica navaja suiza. Hasta tal punto llegaba la devoción de mi madre por este "Bálsamo de Fierabrás" que —y juro que esto es verídico— cuando yo le decía que la cadena de mi bici hacía ruido porque estaba más seca que un campo de Castilla en agosto, ella,...

104 - DÍA DE RAYOS

    No, no es como la graciosa peli de Jacques Tati, Día de fiesta (1949). Tampoco es uno de esos días borrascosos de verano o principios de otoño. Para mí , es un día horroroso de radiografía por problemas lumbares... La edad, ya sabes, no perdona, por eso nos jubilan. Tengo una aversión natural al médico, y más aún a que me miren por dentro con esos aparatos tan feos. Si no recuerdo mal, me habré hecho unas tres radiografías en mi vida. La primera fue de niño, porque mi madre , que era una gran madre, creía a ciegas en la medicina moderna. Sinceramente, si hubiera tenido un aparato de rayos en casa, después de la merienda, al volver del colegio, nos habría hecho una a diario. Lo más parecido a esa técnica de diagnóstico era una cosa rarísima: un aparato enorme al que teníamos que subirnos, pegar el pecho a un cristal opaco, un fogonazo y listo. Esa fue en la escuela, como llamábamos al colegio los que somos de pueblo. La siguiente fue en la mili , y todavía  acuerdo...

85 - MIS HORROROSOS PANTALONES DE PETO

  Los Pantalones de Peto: Una Pesadilla de la Infancia Ahora, con los años, miro mi infancia y, aunque fue dulce en general, hay pasajes que preferiría olvidar. Hoy los revivo aquí, casi como terapia, para exorcizar una época que aún no he superado: aquella en la que a mi santa madre le dio por ponerme unos pantalones de peto sencillamente horrorosos . Estoy convencido de que no los compró; seguramente alguien se deshizo de ellos, víctimas de algún extraño maleficio, y acabaron en nuestra casa. Mi madre (que en paz descanse, porque era una santa) parecía haber inventado, o al menos ser una ferviente defensora de la "economía circular" ; lo aprovechaba absolutamente todo, y lo que más, esos malditos pantalones de peto. Quizás se pregunten por qué a una persona tan paciente como yo unos simples pantalones de peto le resultaron tan traumáticos. Permíteme  que os lo explique: La Tortura Textil: Cuadros, Cortos y Sin Movilidad Eran unos pantalones verdaderamente malditos , como ya...

EL NUEVO MARCAPASOS DE MI MADRE

  Mi madre de unos meses a esta parte ha cambiado que es una barbaridad. Resulta que con sus 35 pulsaciones de corazón por minuto había que instalarle un marcapasos, precisamente para aumentarle ese ritmo cansino de su viejo corazón (90 años lleva latiendo). Pues bien empezó renqueante después de la intervención quirúrgica (de 20 minutos) y no había manera de animarla a hacer nada ya que seguía cansada. Yo que no soy médico ni nada provechoso en esta vida pensé: "pues que le aumenten el voltaje del aparato y listo" (es cierto que con la malicia que Dios me ha dado también se me paso por la cabeza que lo mismo con dos o tres -o cinco- botellines de Mahou se animaría más, y efectivamente, el cardiólogo/informático experto en las nuevas técnicas del marcapasos moderno me dijo que efectivamente, le han aumentado el voltaje, y desde entonces no  hago carrera de mi madre. Parece más el conejo de Duracel que nada ya que en cuanto la coloco en el pasillo de su casa recorre la ban...