No creo en los impuestos dentro de un Estado socialista auténtico. En ese modelo, el bienestar social no debería depender de tributos, sino de los beneficios generados por las empresas estatales; es decir, de la plusvalía de los trabajadores reinvertida en el colectivo. Sé que para esta 'neoizquierda' de pacotilla mi planteamiento resultará escandaloso, pero es la lógica pura del sistema.
Sin embargo, amigos míos, la realidad es que vivimos en una democracia liberal. Este modelo requiere, por definición, de los impuestos para sostenerse. Por eso, dentro de este sistema que considero putrefacto, defiendo la carga impositiva: es el único salvavidas que queda. Todo tiene su lógica, ¿no?

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