Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como TOUR DE FRANCE

104 - DÍA DE RAYOS

    No, no es como la graciosa peli de Jacques Tati, Día de fiesta (1949). Tampoco es uno de esos días borrascosos de verano o principios de otoño. Para mí , es un día horroroso de radiografía por problemas lumbares... La edad, ya sabes, no perdona, por eso nos jubilan. Tengo una aversión natural al médico, y más aún a que me miren por dentro con esos aparatos tan feos. Si no recuerdo mal, me habré hecho unas tres radiografías en mi vida. La primera fue de niño, porque mi madre , que era una gran madre, creía a ciegas en la medicina moderna. Sinceramente, si hubiera tenido un aparato de rayos en casa, después de la merienda, al volver del colegio, nos habría hecho una a diario. Lo más parecido a esa técnica de diagnóstico era una cosa rarísima: un aparato enorme al que teníamos que subirnos, pegar el pecho a un cristal opaco, un fogonazo y listo. Esa fue en la escuela, como llamábamos al colegio los que somos de pueblo. La siguiente fue en la mili , y todavía  acuerdo...

89 - El Tour de France y mi eterna "tête de la course" (o la falta de ella)

  Ahora que el Tour de France ha invadido mi televisor y la frase " tête de la course " parpadea sin piedad, me veo arrastrado, casi sin quererlo, a la más absurda de las reflexiones. Y es que, queridos amigos, en esta vida, jamás de los jamases he sido eso, una "cabeza de carrera" . Ni por asomo. Debe de ser la leche, la verdad, pertenecer a ese selecto club de elegidos, ser el primero en algo. Pero en mi caso, en el glorioso mundo del deporte, fui un fiasco de proporciones épicas. En el fútbol, por ejemplo, no valía ni para estorbar; mis compañeros preferían jugar con diez antes que verme tropezar por el campo. ¿Portero? ¡Ni hablar! Mi innata cobardía, nacida de un instinto de supervivencia que rayaba en lo patético, me impedía ponerme bajo los tres palos. Y mira que no valer ni para portero es humillante, eh. Pero no creas que mi mala suerte se limita al sudor y la competición. Si me salgo de los campos deportivos, la historia es la misma: ¡nunca he sido "tê...