Ya es oficial: el radar de los norteamericanos apunta a Groenlandia. Y no es para menos, porque la isla es una auténtica "perita en dulce". No solo funciona como un portaaviones natural e inamovible desde el que vigilar a Europa , Rusia y China, sino que es el balcón perfecto para controlar los submarinos rusos en labores estratégicas de inteligencia que merodean las costas del "imperio del mal". El botín: Recursos y soberanía Pero el verdadero pastel no es solo militar; es mineral. Groenlandia es un tesoro de tierras raras , petróleo y gas . ¿El problema? Que ahora mismo es China quien tiene la sartén por el mango en el control de esos recursos. Así que, preparen las palomitas: en este tablero de ajedrez, la "liberación" de la isla frente a la "opresión" danesa está a la vuelta de la esquina. Y es aquí es donde la situación se pone interesante (o catastrófica). Una intervención estadounidense dejaría a la OTAN y a la Unión Europea en ...
Palabras, solo palabras.