sábado, 17 de enero de 2026

131 - Portada del plano de la ciudad de Berlín Este, y de esto he pasado a la nostalgia más absoluta


 



Me tienen saturado de tanta OTAN, de tanto imperialismo y de tanta porquería que hay en el mundo. Como mi reino ya no es de este mundo, quiero —sin olvidarme de la actualidad— centrarme en ese mundo que añoro y que deseo, y que no es otro que el Bloque Socialista.

Y en ese mundo idílico, a pesar de sus defectos, pero un mundo justo, vuelvo a mi querido Berlín Este: el Berlín comunista que no conocí, pero que late en mi corazón. Hoy os traigo este cartel/portada de mapa de la ciudad por su diseño de líneas y ángulos rectos; es decir, el orden y la limpieza. Con ello no quiero decir que el arco o la bóveda estén mal, que no, pero me gusta más la armonía monocorde.

Después de la fagocitación capitalista de la parte socialista de Alemania, Berlín ya ha perdido su energía y su gracia. Ahora es un gran centro comercial, un escaparate para el resto del mundo, pero no para sus ciudadanos. Nos arrancaron el corazón, nos robaron el alma socialista para llenarlo todo de falsos jardines coloridos y hermosos. ¡Vete a la mierda, Helmut Kohl! Todo para saquear la propiedad industrial del pueblo, de la mano de los jefazos  nazis de la República Federal.

A mí me han robado el poder pasearme de la mano con mi chica, María Zajárova, en un enero frío, ella con un gorro de piel soviético, al igual que cualquier miembro del 5.º Directorio del KGB y participando los dos en actos del partido; actos que, para qué os voy a engañar, los hubiéramos  vivido con fervor revolucionario ¡viva Lenin! ¡viva Stalin! hubiéramos  gritado con nuestras gargantas marxistas-leninistas.

¡No te lo perdonaré jamás, Kohl! (parafraseando a la reaccionaria Cayetana Álvarez de Toledo).

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