sábado, 10 de enero de 2026

127 - A Dios lo que es de Dios, y al César lo que es del Cesar




 


En España, la religión se ha transformado en un simple posicionamiento político. Por un lado, la izquierda reacciona con indignación; por otro, la derecha utiliza la fe como un proyectil contra los "rojos" o "zurdos" —este término que tanto gusta a los mamarrachos del siglo XXI—. Lanzan la religión para sacarnos de nuestras casillas, para herir, olvidando que dentro de la propia izquierda hay muchas personas católicas que se sienten profundamente dolidas por este uso partidista de sus creencias.

El silencio cómplice de la jerarquía

Sin embargo, el verdadero problema no es solo el uso que hace la política de la fe, sino la pasividad de la propia Iglesia. En lugar de prohibir o protestar enérgicamente contra esta manipulación malintencionada, la jerarquía calla. Permiten que lo sagrado se utilice para dividir, cuando el mensaje original del cristianismo es precisamente el contrario.

Cuando veo a un grupo de energúmenos rezando el rosario frente a la sede del PSOE en la calle Ferraz, protestando contra la políticas de gobierno, pienso que el párroco de esa  iglesia debería de ser el primero en salir y pedirles que dejen de profanar el rito, ¡debería echar a los nuevo mercaderes del templo de Dios!. La Iglesia no nació para alimentar el enfrentamiento, sino para buscar la unidad y la armonía entre los seres humanos.

Ni banderas, ni fronteras

Hay algo que parece que muchos han olvidado: Dios, Jesús y la Virgen no son españoles, ni la Santísima Trinidad. Lo sagrado no pertenece a ninguna nación, no protege un "terruño" específico ni se envuelve en la bandera de ningún país, tampoco, y se que esto jode al mundo facha, a la bandera de España. Si algo protege Dios (para quien crea en Él, por supuesto) es a su creación universal: el ser humano. Sin distinciones.

Es lamentable que los "jefazos" de la Iglesia católica parezcan haber olvidado la lección más básica de Jesucristo. Él dejó negro sobre blanco cómo debe ser la relación con el poder terrenal:

«Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios».

Mientras no entiendan que la fe no puede ser un mitin político, seguirán alejándose de su verdadera misión y seguirán apartando a otros seres humano de la Iglesia.

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