La red social X arde estos días con un torrente de comentarios reaccionarios. Es como presenciar una burda analogía de la Reconquista, donde nosotros, los "rojos", parecemos los nuevos sarracenos. La plataforma está plagada de becerros y no solo de facinerosos, sino también de numerosas organizaciones cristianas (que, si Cristo levantara la cabeza, los echaría a gorrazos). Ahora mismo, el runrún mediático gira en torno a una falsa alarma, probablemente inventada por algún necio, sobre el desmantelamiento de La Piedad y los cuatro evangelistas de la base de la cruz. Como era de esperar, la jauría de pastores alemanes no ha dejado de ladrar desde entonces. Mi postura sobre este monumento es clara: yo mantendría La Piedad, a los evangelistas y la estructura más o menos intacta, pero le revertiría el relato. Se debe dejar constancia que la Iglesia católica , tanto la de antaño como la actual, ha permitido que un lugar de culto siguiera existiendo como tal, dond...
Palabras, solo palabras.