Olvidaos de la rueda, la penicilina o internet. El verdadero hito de la humanidad es la Nivea de lata azul . Si tienes más de 30 años, sabes de lo que hablo: ese objeto circular que en casa de nuestras madres no era una crema, era una religión. En mi época de infante, mi madre la usaba para TODO . ¿Que llegaba el verano? Nivea para protegerte del sol (aunque el concepto "factor de protección" no existiera en su diccionario). ¿Que te quemabas como un gambón en chiringuito? Más Nivea. Pero el nivel experto llegaba cuando las madres querían ponerse morenas: mezclaban la crema con Mercromina y se ponían a tostarse al sol. Aquello no era un bronceado, era una reacción química digna de Breaking Bad . Esta crema es la auténtica navaja suiza. Hasta tal punto llegaba la devoción de mi madre por este "Bálsamo de Fierabrás" que —y juro que esto es verídico— cuando yo le decía que la cadena de mi bici hacía ruido porque estaba más seca que un campo de Castilla en agosto, ella,...
Palabras, solo palabras.