No ha podido hacer más el ridículo nuestra presidenta, o la presidenta de la "tierra de la libertad". Se va a "Méjico" de vacaciones pagadas por los pringados de siempre, los obreros, y encima se hace la víctima.
Se fue a tierra conquistada a pontificar sobre lo bueno que era Hernán Cortés, un putero genocida de esos años que aterrorizó a la población indígena, para dar lecciones a los mexicanos sobre la libertad, entre críticas al narcoestado dirigido por Claudia Sheinbaum y las bondades del hispanismo retrógrado que representa la señora Ayuso.
Entre sus devaneos mentales tenemos de todo, como en la viña del Señor: desde que estaba en peligro su vida hasta las maniobras de la presidenta mexicana para boicotearle todos sus actos (a la reina nadie le dice que está desnuda) y el abandono por parte del Gobierno español de su seguridad. ¡No se puede ser más mema! Por eso se ha quedado bebiendo margaritas en las playas de la Riviera Maya; allí no corría peligro su integridad física. Qué cara más dura.
En la COPE, ¿dónde si no?, ha llegado a decir que ella representa al Estado español y es verdad, como presidenta así es; por eso no puede ir en contra de las relaciones bilaterales establecidas por el Gobierno central con este país, puesto que las establece aquel y, sobre todo, porque no son sus competencias.
De esta sale tocada por el ridículo que ha hecho, y consecuencias va a tener, al tiempo.
P. D.: Os prometo, mexicanos, que no somos tan tontos por estas tierras, aunque a veces parezca que sí.

No hay comentarios:
Publicar un comentario