El otro día, haciendo un poco de zapeo por Movistar+ (porque yo no contrato basura), me crucé con un episodio antiguo de Top Gear, el mítico programa de la BBC. En su día era el referente, pero ver hoy sus críticas al Toyota Prius de la época es darse cuenta de que aquello no era periodismo del motor, sino un show de comedia con tintes políticos.
Tocaban el tema de las capacidades del coche y, sinceramente, era una colección de bulos tendenciosos. No sé si estaban financiados por las petroleras en su guerra contra la electrificación o si simplemente necesitaban un saco de boxeo, pero lo que soltaban eran patrañas.
El mito del coche "lento"
Una de las mayores mentiras que soltaban —especialmente el más alto de los tres y el mas tonto, Jeremy Clarkson— era que el Prius tenía una aceleración de tortuga. Llegaron a decir que, si un niño cruzaba la calle a por un balón, le daba tiempo a hacer la comunión antes de que el coche lo alcanzara. Falso.
Si analizamos los datos, el Prius de segunda y tercera generación aceleraba de 0 a 100 km/h en unos 10.5 segundos. Eso lo situaba a la par de cualquier compacto de gasolina o diésel de 1.6L o 1.9L de la época. Al margen de los deportivos purasangre, el Prius se movía con una agilidad más que digna, especialmente en ciudad.
Ignorancia técnica (o ganas de confundir)
Donde realmente demostraron no tener ni idea —o querer engañar al público— fue al explicar cómo funciona el sistema de Toyota. Afirmaban que el motor de gasolina solo servía para alimentar las baterías. Mentira técnica absoluta.
El Prius no es un eléctrico de rango extendido (como lo sería años después un Opel Ampera o un BMW i3 REx). El sistema de Toyota es un híbrido serie-paralelo:
Sinergia de motores: El motor eléctrico y el de combustión no trabajan aislados; sus potencias se suman gracias a un engranaje planetario.
Demanda de potencia: Cuando pisas el acelerador a fondo, ambos motores empujan a la vez las ruedas.
Gestión inteligente: El coche decide cuándo usar solo el eléctrico (normalmente por debajo de 50 km/h o en maniobras) y cuándo encender el motor de explosión para dar apoyo o tracción directa.
Conclusión
Top Gear era un programa entretenido, no lo niego. A veces hasta te reías, porque los ingleses tienen su punto, aunque a menudo sean tan aburridos como comer berzas. Pero como fuente de información técnica, valían poco. Atacaron al Prius por sistema, ignorando que estaban ante el coche que cambió las reglas del juego mientras ellos seguían anclados en el humo y el ruido.

No hay comentarios:
Publicar un comentario