El otro día, mientras vendía mi fuerza del trabajo, me encontré por la calle este cartel que, gracias a su puesta en escena, me dejó anonadado. Como información os diré que vendo mi fuerza del trabajo en un municipio al norte de Madrid, y si en esta Comunidad los imbéciles por metro cuadrado son muchos, en este municipio son legión. No desvelaré su nombre por no acarrearme problemas, pero algún día no muy lejano lo sacaré a paseo.
A lo que íbamos, caminaba absorto en mis pensamientos revolucionarios cuando de pronto, al ver la imagen que encabeza este post, tuve una revelación: los supermercados DÍA han emancipado a la clase trabajadora.
La puesta en escena es sin duda izquierdosamente impactante: fondo rojo, megáfono en mano de nuestro líder y un mensaje que los obreros llevamos esperando desde que Marx escribió El Capital. Por fin ha llegado la hora, han sonado las trompetas del Jericó marxista: ¡nos han ampliado los horarios del supermercado los sábados, domingos y festivos! Tantos años de lucha, tantos camaradas caídos, tantas noches sin dormir para comprar unas patatas fritas a las 9 de la noche.
Ese día no tuve un sueño, tuve un orgasmo, ya que ahora podré ir a comprar lo que sea a la hora que a mí me dé la gana. Eso es plena libertad. Y a los trabajadores de este establecimiento, que les joderán más la vida con una jornada de mierda, serán los sacrificados por esta gran conquista revolucionaria.
Gracias DÍA




