martes, 21 de octubre de 2025

108 - El desastre social de la alta velocidad ferroviaria


 


Somos una economía avanzada, la locomotora de Europa, somos la leche en cuanto a todas estas cosas. ¡Y una mierda!. El mundo y España siguen siendo una castaña pilonga, donde todo es de los ricos y para los ricos.

Y así está la red ferroviaria española, donde se están construyendo trenes de una altísima velocidad para las ciudades, para el cosmopolitismo ramplón que nos hace creer lo que no somos. En Madrid queremos ir a la playa de Valencia en una hora y media. A Barcelona a negociar pingües beneficios. A Sevilla porque es una ciudad hermosa. Y mientras, la sociedad de la velocidad y del consumo es observada por la España rural, donde estos megatrenes pasan sin mirar a nadie, porque en el fondo, al lugareño que araña su terruño le importa a los políticos lo que le importa a las personas que van en ese rápido medio de transporte: nada.

Desmantelamos los trenes regionales, o entre poblaciones que no son capitales, para que el señorito de la ciudad pueda mojarse los pies en la playa de la Malvarrosa en un tiempo récord. Desmantelar estos trenes es una condena a muerte del mundo rural, porque el tren vertebra el territorio y genera riqueza (y comunicación entre seres humanos).

La política está orientada al pijo progre, al facha que aún pide un taxi en el que su conductor quiere que sea  Franco, y al apátrida político al que le da todo lo mismo y es más simple que el mecanismo de un botijo.

Llamarnos tontos del culo es poco.

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